PRESENTACIÓN

El distrito de Lurigancho y su capital la ciudad de Chosica constituyen un territorio de clima benigno, regado por el río Rímac. Su ubicación geográfica en el Centro-Este del país, al que se accede por la Carretera Central, desde la sierra central y desde Lima, la capital de la República le prodigan un excelente acceso.

La ciudad de Chosica se encuentra ubicada en la cuenca media del río Rímac, a 850 m.s.n.m. Dista 36 kilómetros de la ciudad de Lima. Su creación política se efectuó el 13 de octubre de 1894.

Cabe precisar que las sucesivas administraciones municipales no han advertido en Chosica el inmenso valor que éste posee, dejando de lado su modernización planificada, al extremo que se ha echado por tierra la iniciativa de sus fundadores, que se orientaba hacia el desarrollo sostenible del distrito.

De otro lado, por muchos años hasta la actualidad, el distrito de Lurigancho registra una acentuada carencia de servicios culturales, deportivos y recreacionales, hecho que imposibilita al municipio cumplir a cabalidad con algunos de los servicios que por mandato de su propia Ley Orgánica de Municipalidades está obligada a proporcionar. Como consecuencia de esta limitación, su población, especialmente la juvenil, segmento mayoritario de la totalidad poblacional del distrito, no tiene acceso a los beneficios de programas turísticos, culturales, deportivos y recreacionales de sana y estimulante animación, cerrándoles el paso a su derecho al uso apropiado del ocio, el tiempo libre y el descanso creativo.

De otro lado, el desordenado y vertiginoso crecimiento del distrito y su capital en las últimas décadas, no ha permitido reservar áreas libres, espacios para el desarrollo de actividades culturales y otras al aire libre, de uso común, como la habilitación de campos deportivos donde se brinde deporte para todos, lo que hace más crítico el problema planteado. Lo acontecido con el Centro Recreacional de Santa María, en cuyas instalaciones sucesivas administraciones del municipio han invertido importantes sumas de dinero para luego abandonarlas, es un claro ejemplo de lo que aquí afirmamos. El dispendio de los escasos recursos del erario municipal ha sido la regla.

Es de lamentar que las sucesivas administraciones ediles, con énfasis la que gobernó la administración municipal por 24 largos años, hayan hecho muy poco por mejorar la pobre infraestructura de servicios deportivos, que en la actualidad sólo apunta a la atención de solo dos disciplinas deportivas: el vóley y el futbol, para lo que cuenta con el Coliseo Carmela Estrella, el cual hace varios años ha dejado de brindar servicios deportivos y recreacionales a la juventud, especialmente femenina, al haberse convertido dicho establecimiento en un complejo de oficinas burocráticas al servicio de la gestión del riesgo de desastres ante huaycos e inundaciones y de otras reparticiones del municipio distrital, ajenas al deporte y la recreación, cerrándoles el paso a la optimización de sus instalaciones para ponerlas a disposición de la oferta deportiva, recreativa y de animación sana y estimulante.

El Estadio Solís García hace años que requiere de urgente remodelación para que sirva eficazmente a la niñez y juventud. En los actuales momentos parte de sus instalaciones han sido destinadas para la práctica del reciclaje de basura.

En lo que respecta a la piscina que forma parte del estadio Solís García, a pesar de que fue construida hace más de dos décadas, no se ha optado por convertirla en una piscina temperada para su utilización en horarios diurno y nocturno.

Si bien es cierto que en algunos asentamientos humanos se han construido lozas deportivas, su función está alejada de brindar un servicio de deporte, recreación y cultura para todos. En ninguno de ellos, ni siquiera en el Estadio Solís García, se ha pensado en adicionar servicios recreacionales para el beneficio y deleite integral de la familia.

En los actuales momentos tenemos que lamentar la ausencia de: piscinas, canchas de fulbito, básket, vóley, frontón, skate, pista de atletismo, etc., hecho por demás lamentable que sume a la juventud en una suerte de actitud estática, inactiva e inoperante, dejándoles el camino despejado para la práctica de actividades nada saludables. No es exagerado afirmar que el distrito de Lurigancho registra un preocupante índice de jóvenes que consumen alucinógenos.

En lo concerniente a la actividad cultural, ésta es imperceptible. El gobierno local no ha diseñado, ni tiene, una política para su fomento y promoción, por lo tanto, ésta no llega a los sectores marginales de la población. La labor cultural es producto de la abnegada y silenciosa acción de escasas personas e instituciones que no cuentan siquiera con un local aparente que les permita la presentación de espectáculos culturales, quedando su accionar relegado a un círculo reducido de beneficiarios.

En este contexto, cobra validez la constitución y desarrollo institucional de la “Casa de la Cultura de Chosica” que oriente su accionar a suplir las carencias anotadas y sirva a los intereses de la población en el ámbito distrital.